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Extracto:
Elliott veía la gran puerta de metal con la cabeza de un lobo en la aldaba y casi vacila. No había ningún letrero en la puerta, ni siquiera en las oscuras ventanas que indicara que ahí había un club nocturno, solo una gran puerta de metal. La falta de una línea fuera lo hizo estar extremadamente nervioso. Él casi corre.
Casi.
Pero Anthony le había pedido que viniera, más bien ordenado. No podía decirle no a Anthony. No conocía a nadie que pudiera. Había algo en ese hombre que hacía que quisieras verlo feliz, que le dieras lo que te pidiera.
Sin importar cuán ridículo fuera.
Como el usar unos pantalones de piel y una camisa de malla color cobre. Infiernos, incluso las botas fueron por petición de Anthony. No había nada tan vergonzoso como que tu nuevo jefe te llevara de compras y entonces te demandara acudir al bar… club… lo que fuera.
Él ni siquiera estaba seguro de si era legal lo que Anthony había hecho. Claro que no sería él quien lo mencionara.
Conocía a la pareja del hombre.
Tentativamente tomó la aldaba de lobo y tocó varias veces.
Inmediatamente, la puerta fue abierta por un alto y fuerte hombre con el cabello negro y unos enormes hombros. Lindos ojos verdes que lo miraban de arriba a abajo. –¿Sí?
Los nervios hicieron que Elliott moviera la cabeza hacia adelante y atrás más como un espasmo que como un movimiento voluntario. –A- Anthony me invitó.
–¿Nombre?
–Elliott Samuels.
Esos ojos verdes lo examinaban con intensidad.
–¿Samuels? –Sabía lo que el tipo se preguntaba, pero él no tenía una manada. Él nunca había tenido una manada.
–Soy medio lobo. No tengo manada. –Él no se avergonzaba sin importar cuánto lo taladrara con la mirada.
–¿Puedes cambiar?
Elliott no sabía por qué importaba eso pero asintió. –Cambio independientemente de la luna.
Algunos lobos no podían. No podían cambiar o cambiaban involuntariamente bajo la luna llena.
–Excelente. –El hombre le dio una sonrisa que podía solo considerarse de lobo.
Elliott tenía la extraña sensación de que él era la presa.
El hombre sacó su radio de un clip en sus jeans de cadera baja. Elliott parpadeó de lo bajo que realmente eran esos jeans. Podía jurar que casi podía ver el vello púbico del hombre.
–Necesito un reemplazo. –La voz del guardia era baja y se deslizaba placenteramente a través del cuerpo de Elliot igual a un sonoro afrodisíaco.
Maldición, él estaba bueno. Elliott deseó que su cuerpo no se pusiera duro. Los pantalones de piel no dejaban nada a la imaginación. Eran tan bajos como los jeans del caliente guardia, pero se ajustaban perfectamente dejándole saber a todo el mundo que no llevaba ropa interior. Anthony dijo que eso marcaría líneas poco atractivas.
Estaba considerando su actual empleo.
–Vamos. –Una chillante voz femenina en la radio del guardia atrapó la atención de Elliot.
El hermoso lobo vio a Elliot y lo fijó con esos impactantes ojos verdes.
–Solo será un momento. –Le dio una pícara sonrisa–. ¿Te gusta lo que ves?
Elliott tragó saliva. –Lo siento, no quise quedarme mirando. –Podía sentir sus mejillas arder por la vergüenza, uno de los problemas de tener la piel pálida. Su madre siempre dijo que era la herencia de su bisabuela irlandesa, pero dado que la mujer murió antes de que él naciera el único recuerdo que tenía para apoyar esa teoría eran viejas fotografías.
El guardia se rió. –Si no quisiera que la gente me mirara no usaría estos jeans tan bajos. Soy Parker. — Le ofreció una de sus enormes manos que Elliott tomó cautelosamente. Estaba sorprendido de la suavidad con que se la estrechó. El gran hombre era obviamente cuidadoso con su gran fuerza.
–Estoy aquí. –Una linda mujer que era incluso más pequeña que el metro setenta y cinco de Elliot llegaba por las escaleras. Ella vio a Elliott y le dio una gran sonrisa–. Soy Shara, ¿quién eres?
–Él es Elliott –dijo Parker bloqueando a Elliott con su gran cuerpo antes de que ella pudiera ofrecerle la mano–. Anthony lo invitó.
–Hmm. ¿Necesita una escolta personal para llegar con Anthony? –Sus ojos eran azules brillantes y destellaban con picardía.
–Solo dame quince minutos –gruñó. Girándose a Elliot le dijo–, ven conmigo.
Elliott se resistió a cualquier inteligente respuesta que le llegaba y el hombre de cabello negro guió el camino con su firme y redondo trasero. Aunque eso no evitó que lo mirara.
Parker miró hacia atrás al lindo lobo de cabello castaño-rojizo y se mordió un gruñido. Buscó en su cabeza por algún fabuloso regalo a la pareja del alfa. El hombre tendría una gran recompensa por traerle a su pareja. A menos que su intención fuera llevar a Elliot a alguien más, entonces ellos tendrían algunas palabras.
Unas no muy placenteras.
Desafortunadamente, si incluso pudiera atacar a Anthony, el hombre le freiría el trasero antes de que pudiera dar el primer golpe. Algunas veces era una desventaja tener a un no-lobo como pareja del alfa.
Mirando hacia atrás al lindo, lindo hombre, decidió que algunas veces era una gran ventaja. Elliott era pequeño para los estándares de lobo probablemente por su sangre de medio lobo. Pero el hombre tenía un hermoso cabello castaño-rojizo, cortado en tentadoras capas y unos ojos azul claro como el cielo en un perfecto día de verano. El cuerpo del hombre era delgado y compacto con un abdomen de lavadero que se veía extremadamente sexy a través de su ajustada camisa.
Parker se concentró en sus pasos mientras bajaba las escaleras, no fuera a caerse de culo. No daría buena impresión si se caía de las escaleras mientras trataba de impresionar a su pareja con su gracia.
Deslizó la tarjeta en la base de las escaleras y abrió la puerta.
–Hay mucha seguridad aquí –dijo Elliott
Parker se encogió de hombros. –No es solo un club, también es nuestro hogar. Bueno, para la mayoría de la manada. Yo tengo una casa que heredé de mi madre.
–¿Qué acerca de tu padre?
–Murió cuando yo era joven, mis padres no eran pareja. –El resto de su familia no valía su tiempo.
El ritmo de la música les llegó cuando atravesaron la puerta. Parker revisó el cuarto donde había una gran concentración de gente. Ahí era en donde sabía que se encontraría Anthony. Arriba en el segundo nivel entre la multitud vio el cabello oscuro de su alfa.
–Vamos. –Parker envolvió su brazo alrededor del pequeño hombre para protegerlo de los empujones de la multitud.
–Parker, ¿qué tienes ahí? –Mikel, uno de los vampiros locales saludó con un brillo en los ojos mientras tomaba a Elliott de su traje.
Parker colocó al pequeño lobo más cerca y mostró sus dientes. –Él es amigo de Anthony. Lo llevo con él.
Mikel le dio una maliciosa sonrisa, mostrando un poco de sus colmillos. –Sé lo ocupado que estás, yo lo llevaré con Anthony así puedes regresar al trabajo.
Un bajo gruñido salió del pecho de Parker.
Él se sobresaltó de su ira, acarició el abdomen de Elliott, tranquilizando su ira.
–Puedo ver a Anthony desde aquí –dijo Elliott–. Estoy seguro que puedo ir solo.
–Elliott. –La voz de Anthony atravesó la multitud. Parker imaginó que debió de haber sido mágicamente trasmitida porque se pudo oír al hombre a pesar del ruido de la multitud.
Elliott se giró y saludó a la pareja del alfa.
–Nos vemos después, Mikel –dijo y se alejó del vampiro.
Elliott no pudo evitar sonreír cuando vio la rubia cabeza de Anthony. Ser llamado por Anthony era como ser reconocido por el chico más popular de la escuela. Algo que nunca le había sucedido en la vida real. Siendo educado en casa por su sobreprotectora madre lo preparó poco para el mundo real. Decir que la universidad fue un shock era decir poco.
Siguiendo a Parker, el par se dirigió hacia donde se encontraba Anthony. Había un brillo en el rubio que siempre hacia que Elliot estuviera feliz cuando estaba cerca de él. Como contable de Anthony trató de mantener esa atracción para sí mismo sabiendo que no tendría ni una oportunidad, pero aún tenía un rubor de excitación cada vez que veía al hombre.
Dejó que Parker lo empujara entre la concurrencia.
Tony se puso de pie cuando la pareja se aproximó. Le dio a Elliot un gran abrazo. –Me alegra que estés aquí.
Parker resistió la urgencia de gruñir, Silver, la pareja de Anthony estaba suficientemente enojado por ambos.
–Silver, él es Elliott el nuevo contable que contraté.
Silver asintió pero no le ofreció la mano. Elliott inclinó su cuello ligeramente ofreciendo respeto pero no sumisión dado que técnicamente no era miembro de la manada Moon. Era solo un empleado y solamente de Anthony. El rumor era que ellos tenían a otro chico llevando los libros de la manada.
–Saludos, Alfa.




